Un día (segunda parte)
- Caresu

- 25 jun 2020
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Todo lo movía con cuidado por el temor a ser aplastado o que una rata gigante saliera de las sombras y se lo devorara, todos tenemos temores escondidos que nos acompañan siempre, ahorita no es el momento de analizar de donde nació sino hacer algo así que continúo con lo que estaba realizando, con una mano sostenía el candelabro con la vela y con la otra movía los objetos para pasar.
Realmente era para pedirle a un pirata que buscara algo de valor ahí y a lo mejor todo sería un gran botín para un filibustero de la Isla Tortuga, pero tristemente hacía siglos que ya no estaban por los mares, así que esa idea fue un buen chiste para reírse solo.
Encontró una caja de cartón grueso que llamó su atención, era de ancho 60 cm y de largo cerca del metro con sellos de que una vez fue de cigarros, y en la parte superior decía frágil, no abrir.
Curiosamente cuando te dicen No abrir es cuando más la curiosidad toca la puerta de una parte de nosotros y sucumbimos, lo hacemos , dejamos pasar la posibilidad de obedecer, comprender que todo tiene una razón, pero abrimos lo que no, comemos lo que no, tenemos la pareja que no, vemos lo que no, y esto no es más que simplemente el universo nos grita que no lo hagamos porque aún no tenemos la capacidad de comprensión completa o no hemos conectado con nuestro interior por ello el destino es sabio las cosas suceden por un motivo , en el momento perfecto.
Así que, al abrir la caja, después de luchar con el embalaje de la caja, cuál fue su sorpresa que no había aparentemente nada a la vista, cerró la caja y se dirigió decepcionado hacia el comedor, aún con la vela, la luz no había regresado y se dispuso a dormirse temprano.
A la mañana siguiente ya había la lluvia cesado, salió hacia la ventana, pero cuál sería su sorpresa que estaba en el suelo, donde hubo edificios no había nada, ni autos o personas estaba solo… esto debe ser una ¡¡¡pesadilla!!, se pellizco y nada, todo estaba terriblemente desierto y además pareciera que no había rastros de humanidad.
Caminó hacia el horizonte, pensó, debía haber una explicación en alguna parte o estaba realmente enloqueciendo o bajo un trance lunático.
Verdaderamente estaba asombrado del paisaje, verde hacia todos lados, las colinas podían verse hacia el oeste así que decidió caminar hacia allá, normalmente hay poblados cercanos a ese tipo de ecosistemas, camino largamente , tenía hambre y frio, le dolían los pies y pues intentaría comer fruta del camino, cuidándose de morir envenenado, picado por un animal o devorado por un animal salvaje como osos, lobos o pumas, normalmente en las películas eso ponen cuando uno atraviesa un valle o un bosque.
Cayó la noche cubriendo con su velo la tierra, la luna le miraba muda pero la expresión que iluminaba su rostro llenada el camino, se percató que tampoco sabía hacer fuego, pues no sabía que leña usar, como frotar las piedras, donde dormir para no tener tanto frío en fin… en fin era un completo inútil.
Recordó en un documental que había visto en NG, que dormir en la copa de un árbol era más seguro pues los animales cazan en las noches, salvo que sepan trepar y aunque repten algunos, se cuelgan también de las ramas.
Sin fuego, con hambre y frío subió al árbol del cual calculó no matarse si se caía por cierto no se topó con rastro humano alguno.
Pasó la noche en vela en la parte superior, lo que la luz de Selene le permitía ver abajo, observo como los animales siguen su curso, cazan, se corretean, juegan y con sus aullidos agradecen el alimento.
Hacia el alba, se maravilló ante el paisaje que tenía frente, la luz como granate perfecto pasaba éntrelos cúmulos de algodón del cielo, los cirros, difuminaban las figuras que se hacían.
Diferentes tonos rojizos eran pinceladas de un autor anónimo, la silueta de la montaña era el complemento de la pintura y así se extasió con lo que sus ojos maravillados observaban, el olor al rocío bañaba todo, bajó con sumo cuidado y emprendió el camino.
Al llegar al pie de la colina con sus verdes, salpicados de café, negro y amarillo subía hacia donde había una cueva, seguía con hambre y sin saber qué diablos había sucedido, entró y gritó:
¡Hola! ¿hay alguien ahí?
Sólo el eco de su voz respondió.
Volvió a decir ¡por favor, alguien!
Y de momento se movieron unas rocas, salió una figura grotesca de ellas, con voz grave, le dijo:
¿Por qué no pudiste mantener la caja cerrada?...
Él estupefacto miraba y no daba crédito a que unas rocas hablaran, además ¿Cómo sabía de la caja? Era casi imposible, bueno eso creía después de despertar en un lugar desconocido, no ver gente alrededor y comer prácticamente nada, entonces la roca prosiguió
-¿Sabías que había en la caja?, ¿tienes idea lo que desateste en la tierra?
Él no comprendía, pues la caja estaba vacía…
La roca agregó: Existen dimensiones diferentes en el plano que conoces y chocan entre si cada minuto, pero cuando en un punto convergen toda esa energía que no vemos, pero sentimos puede haber consecuencias diversas, el mundo allá afuera está igual que cómo lo recuerdas sólo que tú no deseabas seguir conviviendo con la gente y al universo le pediste después de una junta , que ojalá estuvieras solo para hacer tu voluntad y vivir sin que nadie te molestara, y eso mi amigo hecho de polvo de estrellas te fue concedido.
El universo siempre responde cuando debe, la caja es tu corazón, estaba desprovisto de amor, empatía, verdad. Humanidad y si viste vacío es porque así te has sentido, uno ve en el otro el reflejo de uno mismo, y si tú ves vacío y no agradeces, la caja lo refleja.
La leyenda de frágil es eso, ustedes humanos son tan frágiles que al menor inconveniente salen corriendo y lloran, se alejan o simplemente son incapaces de afrontar y enfrentarse a ustedes mismos y al resto de una sociedad… guardo silencio después
Y ¿qué desaté? Pregunto con voz muy baja, ya que a medida que las rocas hablaban él sentía que se hacía más pequeño.
Desataste las tormentas de tu corazón, el alud de tus emociones no dichas y el hielo donde has guardado aquello que eres incapaz de hablar.
¿Cómo regresar a mi mundo?...
Continurá…

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