Un día a la vez...
- Caresu

- 7 sept 2020
- 1 Min. de lectura
Vivimos en en un mundo desorbitado de actividades que nos impiden conectarnos con nuestro Yo, silenciando con actividades, redes sociales, trabajos que no nos satisfacen, relaciones tóxicas que nos atañen a personas que se convierten literal en esponjas de nuestra buena energía, porque el silencio llega a dar miedo.
El silencio permite escucharnos realmente, sentirnos, conocernos y muchas veces no sabemos como lidiar con nuestros demonios que están ahí como esas voces que nos recuerdan los desaciertos, elecciones no asertivas , nuestras pasiones desmedidas que pueden hacernos caer en círculos viciosos interminables muchas veces.
La decisión está en nosotros en terminar con aquello que nos aleja de nuestro camino, puede ser muy doloroso pero como toda herida tiene un proceso y podrá quedar la cicatriz pero significa que hemos vencido y nos dejó un aprendizaje.
Mirar la cicatriz es bueno, hubo algo ahí que fue extirpado, salió de nuestro ser y dejo un sendero para aprender.
Todos llevamos estas marcas como el fierro quemador pueden ser externas o internas pero cada una cuenta una historia, una lágrima o una situación que superamos por ello estamos aquí y ahora.
Muchas veces son efecto colateral de una situación como una enfermedad que no hay otra manera de sacar la dolencia, pero hubo tiempo de hacerlo y eso es bueno.
Un día a la vez , vivir, un día a la vez soñar y al soñar que sea en grande como el plan que tenemos cada uno en este inmenso tiempo llamado vida.
¿Qué cicatrices tienes en el alma? ¿Qué cicatrices tienes en el cuerpo?... ¿Puedes hablar de ellas?... o aún duelen...

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