LO SIENTO…PERO YA NO (primera parte)
- Caresu

- 29 jun 2020
- 3 Min. de lectura
Una de las cosas más dolorosas que vivimos en nuestra vida son los quebrantos en las relaciones, estos pueden sacar lo mejor o lo peor de cada uno de nosotros según el grado de filiación o intimidad que se haya tendido, no es lo mismo romper con el amiguito del kínder a los 5 años y esa ruptura es ajena a ambos, si uno por circunstancias que colapsan en el mundo de ellos cuando son cambiados de escuela y solo se vuelven fotografías en la mente pero quizá fue el primer amigo real fuera del contexto familiar, por ello se vuelve una relación perfecta al estar en la imaginación.
La personalidad de un niño empieza descubrirse y auto conocerse a los 08 meses de edad cuando ve que puede ser autónomo esto es porque se empieza a parar solito y aunque camina como pingüino se da cuenta que tiene la capacidad de llegar a su objetivo inmediato la mesa, la pelota, la mamila, aquello que es su objeto de deseo.
Cuando empieza a asir las cosas se despierta por así decirlo el sentido de “mío, mío” que muchos lo llevan hasta que envejecen, (no lo superan) entonces el bebé en cuestión marca su propiedad al chuparlo, llorar porque se lo quitan y diversos comportamientos que llegan a caer en berrinches.
A la edad de 08 años ya se verá el esbozo del adulto que podrá ser por eso cualquier trauma en la primer y segunda infancia marcará la forma de relacionarse del YO con el mundo, modos de defensión con el sexo opuesto y con el mismo, por eso es importante cuando descubre su sexualidad no hacerle sentir que está mal o es pecado, es algo normal pues está averiguando su pequeño procesador “bebeitum 2016 “ como es el hardware que le rodea y el software que tiene dentro, necesita actualizarlo por decirlo así.
Para dar un corchete de alegría diré que: La personalidad puede describirse como el proceso vital por el que transcurre todo individuo donde se establecen unas bases y directrices de carácter y comportamiento determinadas a partir de las cuales se conforman los rasgos, valores y formas de funcionamiento organizados y estables.
Con el devenir de los años las interacciones toman grados de profundidad por la identificación real ya que se amalgamará con quienes somos más afines en religión o creencias espirituales, grupo de música favorito, preferencias sexuales, moda, lenguaje y todo lo que nos envuelve en una etapa determinada donde se define como tal la persona para volverse integral, integrante e intérprete de una cultura.
Por ello existen en la adolescencia un sin fin de “Tribus denominadas urbanas” designa a los grupos de individuos, normalmente jóvenes, organizados en pandillas o bandas citadinas que comparten un universo de intereses comunes contrarios a los valores culturales de la sociedad normalizada, mediante códigos y conductas que les son propios: la jerga, la vestimenta, refranes, estilos de vida e ideología, por eso es el choque de padres con hijos.
Más allá de estos estudios, vale la pena recordar que nuestra personalidad, aunque muestra consistencia a lo largo de la vida, se encuentra permanentemente en evolución. (Gracias a Dios)
Si no nos volvemos rocas en la sociedad y de ahí nacen esos paradigmas que merman nuestro aprendizaje porque rechazamos en automático todo aquello que no vemos y por medio jugamos mal.
Esto no quiere que experimentemos todo tipo de sustancias y nos saboreemos todo aquel que se nos ponga enfrente porque el exceso también lleva a una perdición del individuo y esto lejos de hacerlo funcional lo segrega.
Tener la capacidad de decir no gracias, también la valentía de explicar “no van con mis valores”, o ser corteses te lo agradezco, pero no gracias, y esto es posible cuando en el hogar existe la atención sin asfixia, el prestarle tiempo a los hijos de calidad no de cantidad y un ambiente donde se sienta contenido, con confianza a no ser juzgado, agredido, segregado y señalo por algo que ha decido sino al contrario apoyado es todo sentido, así que no buscará afuera el afecto que dentro de su hogar se prolija.
Si en ese crecimiento y en etapas de desarrollo Psico emocional y cognitivo aprendió que con golpes es la manera de demostrar amor, que a mentadas de madre es normal tratarse, que quemar a alguien en los brazos con cigarro es una forma de control o que mamá siempre se pegaba en la puerta es la manera en que se relacionará con los demás y más al elegir una pareja.
continuará...

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