LA PROMETIDA…
- Caresu

- 22 jun 2020
- 3 Min. de lectura
Esperaba ansiosa la pregunta que sellaría su destino en el altar, si hubiesen podido escuchar su corazón latir parecía el redoble de tambores, todo estaba perfecto hasta ese momento la Iglesia estaba iluminada en todo su esplendor así lo últimos rayos del sol se despedían por el vitral emplomado que daba hacia el coro, la figura que estaba era la del Santo Patrono , San Antonio de Padua, el coro había entonado la Cantata 147 de Bach, la nave central estaba ataviada con una alfombra roja y revistadas las columnas con moños blanco y en los floreros 6 rosas blancas y una rosa roja, símbolo de amistad, fragilidad, confianza , inocencia sellados por el amor eterno.
El velo era de encaje el que llaman de Catedral, largo precioso con hilo de plata toda la orilla y de la punta salía un rosetón medieval, el vestido blanco como la nieve con un corte denominado Princesa, estaba ceñido hasta la cintura y después soltaba la majestuosidad de la tela, este efecto se daba por las telas superpuestas, tenía en la parte superior un coqueto corte en V con mangas transparentes y una tela en la espalda transparente con adornos exquisitamente colocados de forma que transversalmente le tapaba, tenía además la manga tipo francesa le daba ese tono grácil a los brazos. El maquillaje discreto, casi natural así que resaltaba el resplandor de su alegría.
Los adornos que llevaba según la tradición algo nuevo, eran sus zapatillas, algo azul, una pulsera, algo prestado el collar que era de su abuela, y los tres ramos cada uno con su respectiva madrina, porque ella creía que un ramo sería ofrecido a la Virgen, otro para el recuerdo y el tercero para cuando tocara la hora de jugar todas las solteras de la fiesta.
Él por su parte estaba realmente apuesto, o al menos así le hacía ver el amor, llevaba un frac azul marino ya que no le gustaba el negro, con un corte Slim, de solapas anchas, un chaleco sencillo con una camisa azul oscuro que le daba un toque de misterio y solemnidad, con un plastrón y unas mancuernillas con un escudo.
Llevaba bajo eso unos tirantes que le darían hacia el final de la fiesta un tono vintage , el fajín había decidido no llevarlo, el reloj y los zapatos coordinaban eran de piel café obscuro y la pisa corbata disimulada con el azahar para cuando se quitara el saco, los calcetines del color del traje les vestían el pie, un pañuelo prestado de su padre porque sabía que en algún punto de la ceremonia ella iba a llorar, y uno más adentro de su saco en la bolsa interna para él porque aunque no lo reconocía era muy chilloncito como le decían en casa.
Estaba peinado perfectamente y se había quitado la barba, no quería parecer desaliñado en ese día tan importante.
Cuando llegó la pregunta clásica de aceptas a… COMO TU ESPOSA, él ya no escuchó el resto esa pregunta le había cimbrado todas las células de su cuerpo y fue como caer de golpe en el concreto cuando se dio cuenta que era por la eternidad y que se acabaría muchas cosas, que hasta ese momento le eran normales, pero al dar ese sí, solito terminaría con su propia vida.
Sudo profusamente y las piernas le temblaron miro a todos que estaban expectantes para poder aplaudir cuando escucharán la voz del Padre declarando que iniciaban una nueva vida cuando de pronto… CONTINUARÁ

Comentarios