LA LIBERTAD FUERA DE LA CAJA…
- Caresu

- 30 jun 2020
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Había una vez hace mucho tiempo un reino llamado Tálamo estaba rodeado de mares y grandes lagos, las llanuras eran por decirlo majestuosas y los atardeceres como pinceladas de Van Gogh.
Al norte estaba el Reino de las Ilusiones, todos allá eran prósperos pero rara vez iban al sur donde residen el reino de los caídos, allá iban a morir de hambre y miseria, había devastación y soledad.
Por la ambición de sus Gobernantes habían talado los árboles, secado los ríos y Vivian casi en cuevas, era tan sombrío como un poema de Poe, eran personajes tristes y miserables que se regodeaban en el dolor ajeno y cuando alguno deseaba salir ahí era apresado y enviado a las mazmorras donde rara vez volvían a ver la luz.
Al oeste estaba un poblado lleno de tradiciones, donde religiosamente se cumplía todo lo que los canones marcaban, así que eran de forma cuadrada o rectangular todos, muy serios y jamás rompían una ley, cuando lo hacían eran deportados al reino del sur o al salvaje Este ya que al dar la playa muchas veces se embarcaban en aventuras que rara vez regresaban.
Hubo un día en que en los 4 reinos cayó una tos muy fuerte, había llegado este mal por el mar con un extranjero que exploraba las tierras, los síntomas eran sencillos: tos que aumentaba, enrojecimiento de ojos, se les caía el cabello y perdían cuando estaban muy graves la dentadura.
Se asustaron con los primeros enfermos pues no hallaban la cura, al parecer se transmitía cuando pronunciaban LA PALABRA “YO”, entonces a las cuantas horas de que alguien hubiese dicho yo delante de otro caía enfermo, debían dar parte al Rey respectivo, los soldados iban por el enfermo y los llevaban a las torres de cada castillo.
Los médicos estaban atónitos pues empezaron a buscar palabras similares donde no dijeran YO para hablar de ellos, pero este virus era más inteligente y aun así, se contagiaban.
Un buen día estaban los chamanes, médicos, adivinos y todo aquel que veía por la salud sentados en crisis en el reino del Norte eran muy pocos casos, pero estaban en el mismo territorio por eso los convocaron a una junta extraordinaria y tenían permiso por unas horas de estar ahí los otros 3 reinos.
Los del sur no daban crédito de la belleza que había en el norte, sus campos reverdecen, las nubes adornaban los cielos con aroma tutti fruti, el sol acariciaba a sus habitantes, todos eran amables y veían unos por otros, aun así, habían enfermado, pero tan de gravedad, sólo aumentaban los casos de calvos, pero todo controlable.
El Sabio Rey del Norte dijo:
HEMOS ENCONTRADO LA CURA—
Todos le miraban con una expresión de asombro y rápidamente dijeron que pagarían lo que fuera por la vacuna.
Él levantó las manos y exclamó: La Cura está en el individuo mismo.
Los del sur como siempre mascullaron palabras desagradables e improperios, eran conocidos por su amargura.
Los del Oeste se enderezaron para escuchar mejor y los del este dejaron de contar chistes y escucharon.
El buen Rey dijo:
DESCUBRIMOS QUE A MEDIDA QUE DIMOS LIBERTAD EN EXCESO Y SALIERON DE LA CAJA, EMPEZARON A SER EGOISTAS, PUSILANIMES, MEDIOCRES, EMBUSTEROS, LADRONES, EMBAUCADORES, LUDOPATAS, CELOPATAS, todo lo hacían sin consecuencias en aras de sus derechos, dejando a un lado sus obligaciones como miembros del Reino del Norte.
Tuvimos muchos enfermos y algunos perdieron la dentadura, aprenderán a vivir con ello, un buen día unos niños jugaban afuera de las puertas del Palacio, uno le dijo al otro YO SOY… y el otro niño al darse cuenta que se había contagiado le abrazo y le dijo NOSOTROS SOMOS… los síntomas empezaron a desaparecer al mismo instante que decía nosotros.
Cada uno en su casa empezó a decir Nosotros comeremos, nosotros somos y ambas familias no se enfermaron, invitaron a sus vecinos a decir Nosotros y se ayudaban unos a otros, compartieron alimentos, casa, cobijas así que empezaron a sanar y hoy tenemos algunos que aún siguen diciendo Yo, olvidando el nosotros, pero ya son mucho menos…
Además, se hicieron responsables de los daños cometidos, fueron a resarcir los daños y pagaron sus deudas, empezó un periodo de paz y salud, por eso encontramos la cura y es simplemente dejar el egoísmo y sustituir el YO por NOSOTROS.
Los del oeste dijeron: Nosotros cumplimos la ley cabalmente ¿Por qué nos enfermamos?
El rey dijo: Porque no basta cumplir, debe ser desde el corazón, de la obligación al convencimiento y así ver que es por el bien común.
La libertad de la caja empieza con el respeto a uno mismo y por los demás.
Los del sur dijeron que eran mentiras y que ellos intentaban manipular la situación, que era mejor que ellos buscarán la cura solos… se levantaron ofendidos y salieron del castillo azotando la puerta.
Los del este pensaron las cosas y dijeron que harían todo por salvar su reino, sería difícil porque nunca habían hecho comunidad, pero podrían empezar.
Así, que los reyes salieron a sus reinos, implementaron los consejos que les habían dado y la enfermedad está presente aún, pero es menor, y en el sur ellos, tienen otros datos y siguen en la miseria.
Este confinamiento ha sacado lo peor y lo mejor de cada uno, la irresponsabilidad de las Autoridades es grande, pero nuestra porque no vemos y exigimos que la salud es primordial.
Existen puntos de vista diferentes, que nos están hundiendo porque cada uno ve por su agua, molino, ya que la situación del no contacto provoca en cada uno diferentes emociones.
También nosotros somos responsables de no exigir al próximo que se cuide.
¿Tú como vimos el YO y el Nosotros?

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