LA IMPORTANCIA DE ESTAR ENCUERADO…(parte 1)
- Caresu

- 6 jul 2020
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Como el cuento de Hans Christhian Andersen Él Rey Desnudo”, donde en la fábula con la moraleja hace notar que los charlatanes alimentan el EGO de una persona (rey), a este Rey solo le interesaba el bien propio y solo se interesaba en pasear si es que era para lucir su ropajes.
La ciudad era visitada por numerosos turistas, un día unos trúhanes se presentaron como supuestos tejedores y podían hacer cosas maravillosas con la ropa.
Argumentaron que tal era su “genialidad” que podían lograr que se hiciera invisible la ropa para todos aquellos que no fueran merecedores de su cargo o estúpidos por así decirlo.
El emperador en su magnífico ego pensó que deberían ser EXQUISITOS y dignos de él, así que le dieron la “brillante idea” de QUE CON EL TRAJE PUESTO DISTINGUIRÍA QUIEN ERA DIGNO DE SU CARGO Y QUIEN NO.
Dio dinero a raudales para iniciar la confección de dichos ropajes, compraron los telares y obviamente estaban vacíos, así que dijeron que trabajarían toda la noche
El rey decía que ya quería verlos, pero no deseaba ser indigno del cargo por no “poder verlo”, así que envió a otro para realizar el encargo, los pobladores estaban al tanto de aquella proeza y pues el morbo despertó para ver si su vecino era tonto o no al presentarse en el palacio e intentar ver la tela.
Envió al ministro hombre honrado, juicioso y digno del cargo, hasta ese momento.
El ministro entró en la sala del telar y vio a los 2 pícaros, ahí como si trabajaran, para sus adentros exclamó: DIOS MIO, NO VEO ¡NADA! . TUVO CUIDADO EN NO DECIRLO.
Al darse cuenta de que estaba ahí, uno de los estafadores le pidió que se acercará y viera con sus ojos la maravilla de los dibujos y la sedosidad de la misma, él lejos de parecer tonto exclamó: diré al emperador que me ha gustado extraordinariamente.
Los tejedores estaban complacidos, ellos alardearon de los colores y dibujos, así que el ministro memorizó todo y así lo describió al emperador.
Pidieron más dinero y oro para seguir supuestamente trabajando en telar vacío, pero lo que hacían era llenar sus alforjas.
Nuevamente el rey mandó a otro funcionario y sucedió lo mismo exactamente que con el primero.
Los rumores llegaron a la ciudad de las telas y la maravilla de sus dibujos y colores, así que el rey quiso verla antes de que a sacaran del telar iba acompañado de dos funcionarios y ahí presentes los dos funcionarios alardeaban de la belleza que había, pero el rey seguía sin ver nada y pensaba que NO ERA DIGNO, pero si lo decía sería un tonto.
Más personas del séquito les sucedió lo mismo, no veían nada, pero callaban e igual que el rey decían que belleza estaba ahí.
El rey dio a cada bribón la Cruz de Caballero y los nombró Caballeros tejedores.
En la recepción para festejar su nombramiento, fingieron quitar la tela cortar la con tijeras y coser con hilo invisible, exclamaron…MIRAD EL TRAJE, ESTA LISTO.
continuará

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