LA FELICIDAD Y LOS DULCES
- Caresu

- 21 jun. 2020
- 2 Min. de lectura
Todos hemos visto la película de Forrest Gump que nos ha deleitado con la visión de la inocencia de un adulto, que es capaz de conmover a la audiencia, sentado, degustando una caja de bombones y como él resume en una frase:
La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar, y efectivamente nunca sabemos que nos depara el destino pues NO ESTA ESCRITO, nosotros vamos forjando en el día a día ese destino y los bombones que encontramos sin saber el relleno son las experiencias que acumulamos en un bagaje que nos acompaña intrínsecamente todos los días de nuestra vida.
Los dulces los relacionamos con momentos de felicidad porque son premios que nos daban en la niñez al realizar una actividad, sacar una excelente calificación, hoy de adultos buscamos ese satisfactor que nos reconecte con el niño que tenemos dentro y muchas veces escondido.
Somos instantes del tiempo contenidos en un polvo de estrella que se materializa metafóricamente en un dulce, cuyo contenido es único y perfectible.
Forrest Gump no sólo nos da un mensaje sino una serie de fugaces momentos llenos de sabiduría porque la caja contiene amor, fidelidad, lealtad, esperanza, confianza, olvido, desdén, llanto y la incondicional manera de ser auténtico.
Esa caja es como decía Kodak: Recuerdos de la infancia que proceden realmente de fotos antiguas, que son una combinación de instantáneas, un mosaico de imágenes de celuloide reconvertidas en una realidad recordada.
Por eso cada sabor conlleva una emoción y un sentimiento que damos a esos instantes que nos hacen sentirnos vivos, son MOMENTOS capturados en un conjunto de benevolencias culinarias traducidas en pastel, avellana, chocolate o fresa.
La caja de bombones contiene en esencia instantes amargos, salados, insípidos, duros que pueden romper un diente en ocasiones, otros su textura externa se verá deliciosos, pero por dentro serán desagradables, cuando menos pienses el que no veías apetecible será aquel que te lleve al éxtasis, cada uno lo debemos disfrutar, con los sentidos y elevar nuestra vibración para nuestra salud.
Construye tu caja a diario y guarda en ella esos dulces que te acompañen el resto de tus días reflejado en la gente que amas y te aman, los amigos, mascotas, trabajo para que cuando llegues al último bombón digas:
Disfrute mis bombones hasta el último capturando en cada uno la mejor versión de las cosas.
nos leemos el siguiente blog...

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