HACER o NO HACER
- Caresu

- 13 oct 2020
- 2 Min. de lectura
Dentro de las diferentes circunstancias que nos topamos en el día a día es en la acción misma de las circunstancias y la respuesta intrínsecamente que se da por sentada ante la colisión de objetivos al cosificar al individuo degradando su valor cualitativo en cuantitativo.
Llevamos al extremo del emplear lo que nos rodea como un medio de satisfacción inmediata sin poder degustar de manera sibarita lo que se nos presenta, pasando del deseo primitivo al sentimiento de uso y desuso sin llegar en ocasiones al plano mental.
Con esto se confirma que todo individuo que permite que el cerebro reptileano domine su actuar será siempre reactivo ante los embates diarios que se presenten, remontándolo al periodo cuaternario del Pleistoceno donde se asustaba ante los fenómenos de la naturaleza o aquello que no comprendía debido a que su cerebro neo córtex no estaba desarrollado, por ello denomina dioses a todo aquello que no controla, hoy esos dioses son los falsos ídolos que se hacen tendencia no siempre positiva llevando a la humanidad al caos,
Basta con ver la historia de la humanidad que siendo cíclica repite las mismas caídas ya que desaprende aquello que lo lleva al camino de la armonía , es más sencillo el camino de la comodidad que de la lucha correcta bajo una causa que trascienda de manera personal y colectiva.
El hombre por naturaleza es compartido, en el camino se pierde esa capacidad, debido al mal empleo de decretos, palabras o mandatos que desde la primera infancia se le enseña que LO TUYO ES TUYO, eso se tatúa, siendo el resultado que la capacidad de desprenderse, tornando al individuo en limitar su desarrollo psico emotivo.
Las nuevas generaciones en el valor del consumismo y la inmediatez pierden la capacidad de disfrute y EL HACER O NO HACER lo demeritan a un click por lo que pueden ser sensibles ante la causa pero no continuar en ella o deslizar la circunstancia y dejarla al olvido, como un estado de facebook por decirlo así.
Es interesante que por un lado la brecha generacional ha crecido y por el otro se ha angostado, recordemos que cada generación es un periodo de 10 años, pero la adolescencia actual termina a los 25 años hasta los 30, cuando en el tiempo de los abuelos era prácticamente unos cuantos años pues a los 16 ya eran madre de familia.
Todo esto lleva al uso dependiente de la tecnología y esto nos hace hoy más rudimentarios que al hombre de las cavernas, pues ellos sabían cazar, recolectar, trasquilar, curtir etc. y sobrevivieron a las glaciaciones , nosotros no somos capaces y entre más citadinos mucho menos.
Nosotros tenemos esa capacidad, hacemos o no hacemos, hagamos que las futuras generaciones realmente sean útiles ante el cambio mundial que vendrá.

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