El pasado llama...
- Caresu

- 16 sept 2020
- 4 Min. de lectura
Se escucha a lo lejos el ulular del viento que sobrecoge el corazón, con esa punzadita que da previo al miedo, el cuerpo se enchina y la palma de las manos transpira más de lo normal, la temperatura corporal baja y los vellos se encrespan.
Al parecer está cansado, camina parsimoniosamente como arrastrando cadenas de amargura y dolor que aprisionan los sentidos,
Baja la colina que está cubierta de plata, se hunde y vuelve a salir...
Tocan a la puerta... tres golpes certeros, firmes como el redoble de los tambores.
Dentro de la habitación nadie responde, pero se escucha una respiración entrecortada, un grito ahogado por una mano, unos ojos suplicantes observan la puerta, alrededor de ellos escurre sal líquida que cae al piso es un puñetazo sordo, en cualquier momento se abrirá y vendrá por todos los que ahí están...
El corazón galopa desbocado está apunto de salir como en una carrera, empieza a doler su marcha, al mismo tiempo cuando intenta inhalar siente que es hielo el que entra y congela su interior ... pausa... vuelve a respirar y el Co2 que sale es amargo, triste...vacío.
Vuelve a escucharse los tres golpes, pero está vez una vocecita preguntó: ¿Quién eres ?...
Con voz ronca alguien responde del otro lado:
Soy el pasado, abre la puerta...exclamó en modo imperativo.
Hace frío y deseo entrar a calentarme un poco...
No hubo respuesta...
¿Acaso no tienes modales?...
- Si, pero ¿Qué me harás? ¿Quién eres?
-Nada, charlemos y veamos que pasa... pronto sabrás quién soy...
La puerta rechinó indolentemente al ser abierta, la figura era de un hombre viejo, de rostro corrugado, ojos como cuando el sereno apaga los faroles de las estradas, de sonrisa a medio entreabrir, sus manos eran grandes, dedos largos como la de los pianistas cuyas falanges están muy marcadas, y estaba un poco encorvado.
Se sentó cerca del fogón, el crepitar de la madera es seductivo y al parecer se calmó el anciano. frotó sus manos en su subibaja constante y miró lánguidamente los colores que brotaban de ahí, sonrió para si como cuando recordamos algo que nos da paz.
Tomó un poco de sopa de rábano con puerro y papas, con un mendrugo de pan, una infusión de hierbas endulzado con miel de colmena y lo agradeció.
Le miraba intentando reconocerlo pero en algún lugar lo había visto, no le ubicaba, pero tiene ese aire familiar que te atrae como polilla a la luz.
Cuando terminó de ingerir los alimentos se levantó y se acercó a la mesa donde estaba aquel joven que estaba petrificado en momentos atrás, en la habitación dormían dos personas más que no despertaron a pesar del frío y las voces.
Le miró el anciano con curiosidad y le preguntó...¿Cómo va la escuela? El joven le miró con extrañeza como cuando miras un escaparate y los objetos son de otras épocas, intentas imaginar como sonaba la voz de sus dueños, si olían a tabaco o maderas, quizá un fulgor dulzón ...
Respondió: - Bien...
-Supongo que te sigue molestando aquel joven obeso, no recuerdo su nombre pero si que era pelirrojo con ojo más pequeño que otro...
La sorpresa de Liam fue enorme, ¿Cómo sabía de ese momento incómodo si no había nadie más?... Quizá ese fanfarrón se lo había contado a todo el pueblo y ahora a parte de soportar las burlas cotidianas, una más...
El anciano volvió a preguntar: ¿Cómo sientes tu vida?, esa pregunta resonó en sus cabeza, haciéndolo caer en un caracol descendente vertiginosamente , fue una explosión espontánea como el Big Bang lo que sintió en su ser, cuan dolorosa pregunta que se incrustó en su corazón como esa espina de un cactus que se jinca en la piel y todo el derredor queda dolorido ...
Sus ojos se nublaron con rocíos nocturnos que brotaron copiosamente, hacía tanto que alguien no le preguntaba ¿cómo estaba? que esa sensación de ser abrazado por una palabra o un detalle tan simple se convirtió en una sensación de embriaguez sentimental, que no supo qué responder sólo se hecho a llorar...
El anciano se levantó calmadamente, se podía escuchar los eslabones de pesadas cadenas arrastrarse por las duelas silentes se posó frente a Liam y le dijo:
Todo pasará, sólo debes avanzar... yo soy tú en un futuro ...
El sopor ante tal confesión fue otro golpe, empezó a hiperventilar, pues no es fácil de digerir lo que escuchaba, es una ¡¡¡locura magistral!!!
Pero no lo era, el anciano le dijo cosas, pensamientos que sólo Liam guardaba en el desván del alma, le pidió que le escuchará con atención...
Cuando despertó Liam, pensó que había sido un sueño, muy vívido, casi real,pero vo a sus padres dormidos en la habitación y si, era un sueño, muy loco sueño.
Cuando regresó del Colegio, se sentó junto al fogón , vio en la duela las marcas de las cadenas y supo que no había soñado ...
Decidió recordar, apuntaría detalles y cambiaría de plan...
El pasado llama muchas veces para recordarnos situaciones, lugares, personas o espacios que abandonamos, postergamos o en orfandad dejamos.
Nosotros decidimos si dejarlo entrar será un buen viaje o el boleto exacto para no retornar a los lugares, personas o espacios donde masacrados nos dejaron.
Tenemos el poder de mirar a un futuro incierto aprendiendo de... El llamado del pasado.

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